Tu personaje representa una versión de ti mismo.
Cada día construyes tu Alter Ego. Lo que entrenas se fortalece. Lo que mantienes permanece. Lo que descuidas se debilita.
Tu progreso no exige perfección. Exige continuidad.
Existen seis espacios para tus demonios.
No todos luchamos contra las mismas cosas. Por eso cada uno de los seis demonios puede ser completamente personalizado.
Puedes cambiar su nombre, título, imagen, descripción y aquello que representa.
Solo existen tres atributos: Fuerza, Agilidad e Inteligencia.
Tú decides qué hábitos desarrollan cada uno. Puedes crear, modificar o eliminar objetivos diarios.
Las estadísticas necesitan mantenimiento. Si una misión diaria no se cumple, al comenzar el siguiente día puede producirse una pequeña disminución del atributo relacionado.
La pérdida es limitada. Un mal día no borra todo tu progreso.
Las misiones son cosas que debes resolver en tu vida diaria. Algunas son fáciles y otras exigen tiempo, esfuerzo y constancia. Si las postergas, su antigüedad aumenta y puede reducir la experiencia que obtienes en el resto del sistema.
La disciplina no es una estadística. Es la capacidad de mantener tus compromisos. Completar tus objetivos diarios mantiene tu racha y aumenta tu multiplicador de experiencia.
La economía es completamente independiente del RPG.
No entrega XP y no modifica tus atributos. Solo representa tu situación financiera.
Puedes registrar cuentas, deudas, efectivo, ingresos y gastos.
Tus victorias, derrotas, objetivos y cambios quedan registrados para que puedas observar tu evolución con el tiempo.
No derrotar el juego.
Derrotarte a ti mismo.